Desde la ventana del convento-hotel donde me encuentro se distingue una colina de casitas blancas calizas seguida por zonas áridas de escasa vegetación. Lo que observo es Belén y el convento-hotel donde me encuentro hospedado ha sido construido sobre el mismísimo pesebre –aquel mítico lugar donde nació Jesús. Es un pequeño y modesto pueblo localizado en el West Bank o Cisjordania que ha amanecido conmovido: Israel ha decidido atacar con todo su poderío la Franja de Gaza y los ánimos palestinos no son los mejores. Se está escribiendo un capítulo más en la intrincada y compleja historia que ha cubierto de dolor a los pueblos israelí y palestino.

Explicar el conflicto Israel-Palestina es complejo e involucra muchos actores, hechos y versiones que han ido enredando cada vez más la situación existente en la zona, y uno termina por difundir ciertas versiones con un alto riesgo de omitir importantes detalles o emitir groseros sesgos para uno u otro bando. El conflicto en su fase contemporánea se remonta a inicios del siglo pasado. Los territorios de lo que ahora son Israel y Palestina pertenecían al Imperio Otomano –es decir, Turquía. Finalizada la Primera Guerra Mundial (PGM), el área pasó a ser controlado por los británicos ganadores de la guerra. Se dice que ya desde la PGM y con el inicio de la Segunda Guerra Mundial (SGM), Inglaterra había solicitado mucho apoyo económico a los judíos con la promesa de negociar un país independiente para los judíos. Efectivamente, finalizada la SGM en 1947, los británicos anunciaron su retiro de la zona. La ONU responsable de la “papa caliente” decide crear dos estados –uno judío y uno árabe- mientras que la ciudad de Jerusalén sería administrada internacionalmente. En 1948, Inglaterra abandonó la región, mientras los judíos crearon de inmediato el Estado de Israel. Ello significó el desalojo de miles de palestinos que tuvieron que refugiarse en las zonas de Cisjordania y Gaza. Los países árabes limítrofes (Egipto, Siria, Líbano y Jordania) desconocieron la resolución de la ONU y declararon la guerra a la recién nacida Israel. ¿Cuál fue el resultado de la guerra? Israel se mantuvo intacto e incluso expandió su territorio; mientras que los territorios que hubiesen sido Palestina terminaron controlados por los países árabes. Egipto tomo control de Gaza; Transjordania –que así se llamaba al país que estaba más allá del río Jordán- tomó control de Jerusalén Este y Cisjordania, llamándose desde entonces no Cisjordania y Transjordania, sino simplemente Jordania. Muchos israelíes a su vez fueron desplazados de la zona.

Sin embargo, la situación tensa llevó a una nueva guerra en 1967 –la Guerra de los Seis Días. Efectivamente, seis días fueron suficientes para que Israel conquistara Gaza, Jerusalén Este, Cisjordania y los Altos de Golán. Para complicarla más, Israel fomento el establecimiento de colonias judías en la zona de Cisjordania y Gaza. Aunque desde entonces no ha vuelto a existir una guerra frontal entre países, el conflicto ha tomado otros matices. Ante un poderío militar tan sofisticado como el de Israel (4to en el mundo), la resistencia palestina ha resultado en manifestaciones espontáneas y populares que a veces se tornan violentas como las llamadas Primera y Segunda Intifadas. Por su parte, los países árabes que habían creado la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) han tenido múltiples marchas y contramarchas con Israel. Uno de los acuerdos cruciales fueron los Acuerdos de Oslo (1993) donde la OLP con Arafat reconocen el derecho de Israel por tener un estado independiente, mientras que Israel con Rabin se comprometen a retirarse progresivamente de Cisjordania. Además, Cisjordania fue seccionada en tres zonas: Área A bajo jurisdicción total de Palestina; Área B bajo control civil de Palestina y militar de Israel; y Área C bajo control total de Israel. La administración por parte de Palestina se hace bajo la Autoridad Nacional Palestina. Los palestinos tienen elecciones, votan y escogen a sus representantes para la Asamblea Nacional Palestina. En 2006, Hamas un grupo político y militar extremista nacido durante la Primera Intifada tomó el poder por voto popular y como grupo extremista desconoció Israel y todo acuerdo firmado con ese país. Financiado por Israel y USA, el partido opositor Fatah disputó con Hamas el control de la zona. El resultado fue que Hamas obtuvo el control político y militar de Gaza, mientras que Fatah las áreas de Cisjordania. Hamas es considerado un grupo terrorista y es el principal responsable de ataques –mucho de ellos suicidas- contra objetivos israelíes.

Israel sostiene que muchos de los ataques que sufre provienen de Hamas en Gaza financiado por países árabes y musulmanes. De allí que justificando propia defensa ha desatado el ataque que somos testigos mientras estamos en Belén. Israel controla el mar, ha anexado Jerusalén Este como parte de Israel (algo que no ha sido aceptado por la ONU) y siguiendo las enseñanzas de la Alemania Comunista han tenido la fatal idea de construir un muro restringiendo el derecho de los palestinos de transitar libremente. Como sucedió en Berlín, muchas familias han quedado separadas físicamente; los palestinos han quedado aisladas económicamente porque mucho de sus ingresos dependían de lo que sucedía en Jerusalén Este. Israel parece haber olvidado la historia y se ha convertido en uno de los principales agresores de los derechos humanos. Sostienen que se protegen y consideran que la creación de Palestina es apenas un primer paso para reconquistar todo lo que ahora es Israel. Palestina cree a su vez que Israel no quiere realmente dejar Cisjordania y sigue fomentando la expansión de las colonias judías. Existen grupos conciliadores y extremistas en ambos lados que apelan desde criterios religiosos, históricos y legales a sus derechos en la zona. ¿Cuáles son los temas espinosos en la creación del estado de Palestina? A nivel político creo que los dos temas sensitivos son el destino de Jerusalén y el destino de las colonias israelíes en Cisjordania. El problema parece tener un origen religioso pero definitivamente con desenlace político sino militar. Sin embargo, lo económico y geo-político se esconde rastrero detrás de todo el problema: la zona de Cisjordania es una zona rica en agua, un elemento vital para esta zona árida. Geopolíticamente, Israel garantiza a USA acceso y movimiento sobre zonas musulmanas que albergan en sus territorios petróleo y al reciente enemigo internacional del país norteamericano: terroristas islámicos.

Con el grupo con el que viajo nos entrevistamos con jóvenes palestinos, visitamos campo de refugiados y almorzamos con familias de la zona. Tratamos de entender el conflicto, escuchamos la versión Palestina. Nos solidarizamos con ellos, además de tener fresco aún el maltrato que hemos recibido por la inteligencia israelí en el aeropuerto. El ambiente de guerra es latente pero nos tranquilizan. Belén no es –al menos ahora- un objetivo de guerra ni para Israel ni para Palestina. La visita al campo de refugiados me ha decepcionado. En mi imaginario, visualizaba carpas improvisadas y ollas comunes con largas filas de palestinos sufrientes esperando por un plato de comida. Quizás existan, pero el campo al que fuimos se encontraba ya urbanizado, casi un solo bloque con todo Belén. Es un barrio donde autos modernos y casas de hasta cuatro pisos pueden observarse con facilidad. Concluyo pronto lo que sucede. Son refugiados de cuando nació Israel; desde entonces y por declaración de la ONU ni los desplazados ni sus generaciones pierden su condición de refugiados. Si tuviese que compararlos diría que se parecen a Villa Salvador en Lima. Ya han pasado quizás tres o cuatro generaciones y no creo que sus jóvenes se sientan ni desplazados o con deseos de regresar a su lugar de origen el cual nunca han conocido; los une un pasado común y trágico pero percibo que están insertados en el circuito urbano de la zona; y tengo la impresión que venden muy bien su condición de refugiados para obtener fondos y continuar por la lucha de un país independiente. Finalizado el día, al llegar al hotel una gran movilización se ha congregado en la plaza. Se escuchan frases en árabe en un megáfono que clama respuesta grupal de la masa. Ninguno de mis compañeros quiere acompañarme y los entiendo. Aunque no lo conversemos, el temor está latente. Me acerco y veo cámaras de televisión, una marcha de banderas y cientos de jóvenes coreando en árabe lo que me imagino es una reacción contra los ataques a Gaza. Así me lo confirma alguien a quien he preguntado. Los sigo sin internarme en la masa, no entiendo nada de lo que dicen y llego a ver agentes que no se si son israelíes o palestinos pero controlan el grupo. Era el primer día entero en Israel, era el primer ataque israelí a Gaza (Diciembre, 2008).

Actualización:
Es 29 de julio del 2014 y acabo de leer en las noticias que Israel no detendrá sus operaciones en Gaza. La tregua coincidente con el fin de Ramadán (una de las fiestas más importantes del mundo musulmán) ha servido sólo para descubrir el poder devastador de las operaciones israelíes: mil muertos en 3 semanas. Ni el llamado de la ONU, ni la exigencia de Obama parecen socavar los objetivos de Israel: destruir los túneles. ¿Qué son los túneles? 


Para entender la situación, es necesario entender que Gaza es un territorio de alrededor 40 km de largo y 10 de ancho; en metro cuadrados ocuparía casi todo lo que es Carabayllo o dos veces en tamaño lo que es San Juan de Lurigancho. En Gaza viven 1.5 millones de personas. Junto con Cisjordania a quien no se encuentra geográficamente conexa conforman el Estado de Palestina. La distancia geográfica entre Cisjordania y Gaza ha creado una situación de doble gobierno; el primero es gobernado por Al Fatah mientras que Gaza por Hamas, que es considerado por algunos países como un movimiento terrorista.

El punto es que la Franja de Gaza prácticamente se encuentra aislada como se observa en el gráfico. Israel ha rodeado toda su frontera con Gaza a través de un cinturón militar; el mar y el aire aire también son controlados por Israel; y la frontera con Egipto (única posible de conexión con el mundo) está mediada por un cordón militar israelí. Así, Israel controla todo suministro que llega a Gaza, incluyendo la ayuda humanitaria.

Los habitantes de la franja y el propio Hamas han encontrado como único posible canal de comunicación la elaboración de túneles. Existen dos tipos de túneles. Los que van a Egipto, que van principalmente desde Rafah (ciudad al sur de Gaza) hasta territorio egipcio, burlando el bloqueo económico impuesto por Israel. A través de los túneles se transportan víveres, combustible, ganado y hasta automóviles, pero también camuflan armas y dinero para financiar a Hamas. Muchos de los túneles provienen se construyen desde las casas de Rafah por lo que el gobierno israelí ha ido destruyendo toda vivienda de Gaza cercana a la frontera.     

El otro tipo de túneles van a Israel y sirven más de fines militares para hacer incursiones en territorio israelí. La red de túneles se ha expandido y es ampliamente reconocido por Hamas como una estrategia militar: "Hay miles de combatientes de la resistencia que trabajan bajo tierra... preparándose para la próxima batalla" dijo este año Haniyah, máximo líder de Hamas. Los túneles no sólo sirven de red de caminos sino también de almacenes, refugios y sitios de entrenamiento. Hamas construye y camufla sus túneles desde hospitales y escuelas, en el entendido que los ataques israelíes serán vistos negativamente ante la comunidad internacional, algo que realmente ocurre. Netanyahu, primer ministro israelí, ha exigido que la detención de la construcción de los túneles debe ser parte de la solución al conflicto. Para Israel, la ayuda monetaria financia el armamento y la construcción de túneles. 



La destrucción de túneles sólo puede ser posible por acción de militares en tierra por lo que se espera que la intervención en Gaza continúe. Mientras tanto la ONU sigue demostrando su incapacidad por "cuadrar" a Israel. Son ya más de mil los fallecidos en Gaza mientras en Israel se cuentan alrededor de cincuenta. Para algunos desde afuera, a lo lejos, la discusión es encontrar la mejor definición: no es guerra, es genocidio, es masacre.

En medio del desfile militar (otro día discutiremos el toque fascistón y la herencia dictatorial de la parada militar), Perú ha llamado a consulta a su canciller en Israel, como una señal de preocupación por la violencia en Palestina. Recordemos que en medio de la elección a nueva mesa directiva del Congreso, el congresista Yehude Simon apareció con un polo "Palestina Libre"; preocupado por su figuretismo se equivocó al marcar su opción haciendo el roche de la votación. Al día siguiente en la instalación de la nueva mesa, Omar Chehade solicitó un minuto de silencio para las víctimas de Palestina (usaba una bufanda de toques de kufiyya); de inmediato, Martha Chávez solicitó otro minuto para las víctimas de Israel (cosas de nuestro folklore nacional)

Nuestro país reconoce el Estado de Palestina aunque no tiene una posición sobre las fronteras que deben constituirla. El país voto a favor de la inclusión de Palestina como estado observador en la ONU, el 2012, en un hecho sin precedente porque además se le reconoce las fronteras de 1967. Aquella vez botaron en contra Israel, Estados Unidos y todos sus países "satelite": Panamá, Palaos, Micronesia, Nauru e islas Marshall (¿sabe dónde se encuentran en el mapamundi al menos tres de ellas?). Alemania, Reino Unido y Australia se abstuvieron pero si declararon sus buenos oficios para la solución (ya, ya, ya pasa pasa no más).

*Dibujos de Notas al Pie de Gaza de Joe Sacco (2010).    


  

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